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Aprovecha tu dinero: Tips para Emprendedores


Por Paulo César Ramírez Silva.

Consejos mucho muy prácticos. Comienzo dividiendo dos escenarios: cuando hay utilidades y cuando no las hay, y termino con algunas recomendaciones para los gastos personales. Te recomiendo bastante que los analices y no los tomes a la ligera, porque pueden hacer la diferencia cuando más lo necesites...

Vivimos en un entorno muy dinámico, que cambia demasiado rápido y donde en un momento podemos tener una cantidad importante de clientes y en el siguiente muy pocos. No hay seguridad de nada y por ello te brindo los siguientes consejos.

Reglas esenciales:

Todo peso que sale de tu bolsillo debe ser para regresarte una cantidad mayor. Sea de manera tangible o intangible; es decir, si compras capacitación es para que en el mediano y largo plazo puedas ganar más. No olvides invertir en tí mismo y recuerda que todo lo relacionado con gadgets tecnológicos, moda y automóviles son lo que más rápido pierden valor. Comprendiendo bien esta regla todas las demás surgen en automático. Cada vez que vayas a gastar algo analiza detenidamente: ¿Qué me va a regresar (tangible e intangible), cómo y cuándo?, ¿el valor generado supera el costo?

No comprar por emoción, sino por valor generado. Sé muy bien que a todos nos gana en alguna ocasión los “me lo merezco”, “he trabajado mucho por estos placeres de la vida”, “sólo es un pequeño gusto”, etc. Cuando tienes un millón de pesos de utilidades y gastas 50 mil en un gusto tal vez no representa mayor problema, pero cuando quieres gastar medio millón, o el millón completo y además te endeudas creyendo que con los nuevos clientes pagarás el resto ahí sí puede haber importantes problemas... El manejo actual de dineros es una cuestión totalmente tangible (de nivel 1 según mi modelo), por lo que no es conveniente mezclarla con sentimientos, emociones y visiones del futuro.

El primer beneficiario de las utilidades soy yo mismo. Claro que es una experiencia muy grata invitarles a la familia y amigos muchas cosas, darle trabajo a más personas (aunque no sean realmente necesarias), comprar más infraestructura, equipo y maquinaria, etc. Pero siguiendo el punto anterior, si esto representa un porcentaje importante de las utilidades puedes meterte en problemas cuando no las haya. En más de una ocasión he llamado tacaños a personas que cuidan mucho su dinero, pero en temporadas de “vacas flacas” he tenido qué reconsiderar seriamente eso...

Si no está incluido en el presupuesto no se compra, ni se gasta de más de lo presupuestado. Igual, si tienes un amplio margen de maniobra no hay problema en agregar algo al presupuesto que demuestra que generará buen valor, pero si no lo tienes piénsalo muy muy bien.

Escenario 1: Prioridades cuando hay utilidades

Asegura contar con excelente salud física. Si tienes pendiente cualquier cuestión de salud física, este es el momento para atenderte. O bien aunque creas que tienes buena salud, vale mucho la pena hacerte un examen completo (Check-Up). Teniendo salud física todo lo demás es posible hacerlo, y créeme que no es nada agradable requerir de tratamientos médicos cuando no hay flujo de efectivo suficiente. Por otro lado, la salud mental y espiritual depende de ti, por lo que son independientes de las utilidades o flujo de efectivo. Sí es necesario que también las cuides y mucho, porque salvo el cuerpo roto o golpeado toda enfermedad es causada por una relación interdependiente entre cuerpo-mente-espíritu.

Paga sueldos. Incluyendo el tuyo. El gran error de los emprendedores es que no tenemos un sueldo asignado y vamos tomando lo necesario según se va requiriendo. Paga los sueldos de tus colaboradores, sus prestaciones y asegúrate que tu sueldo sea competitivo acorde con el mercado. Esto último es importante, porque si crees que por ser tú el creador de la empresa te mereces un sueldo muy alto es muy probable que puedas tener problemas financieros en el futuro. Si el mercado paga 20 mil pesos a un puesto como el tuyo y tú necesitas 25 mil para vivir entonces necesitas ajustar tu estilo de vida a 20 mil y que los otros 5 mil o más se generen de las utilidades del negocio. Recuerda que eres empresario y no empleado. El empresario busca utilidades, mientras que el empleado busca un sueldo.

Paga a tus proveedores. Tus proveedores pueden dejar de surtirte si no les pagas, pero si no pagas a tus empleados pueden dejar de atender a tus clientes y por ende perderás ingresos. Siempre mantén buena comunicación con tus proveedores, porque toda relación de negocios se fortalece con el tiempo y puede llevarte a promociones especiales, descuentos y en general mejores opciones que con otros de sus clientes.

Paga tus impuestos. Todavía hoy Hacienda es más lenta para cobrar adeudos que tus proveedores o tus empleados, por lo que ocupa el siguiente lugar dentro de las prioridades. Sin embargo no olvides ponerte al corriente, porque una vez que se ha dado cuenta que le debes dinero no es tan fácil negociar con ella como lo es con tus proveedores o empleados.

Ahorra. Tanto en lo personal como para el negocio. Tu sueldo debe alcanzarte para tus gastos básicos y para ahorrar al menos el 10%. Para ambos casos asegura que cada mes puedas destinar un porcentaje de las utilidades para ahorrar, hasta el punto donde tengas disponible en una primera instancia 3 meses asegurados de gastos mensuales, y con la meta de lograr 6 meses de “colchón”. Con esta cantidad podrás tener tiempo suficiente incluso para rediseñar tu empresa si ocurre algún evento inesperado del entorno.

Invierte. Utiliza otro porcentaje de las utilidades para invertir; una parte en el crecimiento directo de la empresa (mercadotecnia, infraestructura, equipo, maquinaria, capital humano, etc.) y otra en inversiones donde directamente ganas dinero. Es conveniente que investigues cuáles son las cosas que ganan valor en el tiempo, y cuáles son las que van perdiendo valor. Recuerda, por favor recuerda que principalmente los gadgets tecnológicos, la moda y los automóviles son las cosas que más rápido pierden valor. Los viajes, las comidas en buenos restaurantes y otros placeres sí son una experiencia de vida, pero también son cosas que significan mucho dinero y prácticamente nunca regresan. Compra oro, plata, propiedades inmobiliarias, o bien combínalo con una inversión de mediano y largo plazo en alguna sociedad de inversión o la bolsa.

Realiza compras adicionales, incluyendo algunos placeres. Ahora sí, y sólo si tienes remanentes habiendo hecho todo lo anterior, anímate a invertir con riesgo, a hacer crecer la empresa con riesgo (nuevos programas, nuevas estrategias, personal y equipo adicional), a retirar utilidades para tí y comprarte uno que otro gusto personal, o para realizar un viaje. En este punto es cuando puedes decir: “me compro este gusto porque realmente puedo hacerlo”.

Escenario 2: Prioridades cuando NO hay utilidades

Realmente son similares, aunque quise comenzar con el escenario de contar con utilidades, porque es en ese momento cuando tenemos la oportunidad de fundamentar un crecimiento económico sostenido, como personas y como empresarios. Cuando no se tienen utilidades no hay mucho qué hacer más que seguir buscando clientes. Las Reglas Esenciales son las mismas, y aquí algunos ajustes a las prioridades según el escenario específico:

Procura no enfermarte. Una enfermedad puede desequilibrar tus finanzas. Si te gusta realizar actividades de riesgo como deportes extremos realízalas sólo con el equipo de seguridad necesario y sin probar cosas nuevas; esas déjalas para cuando tengas recursos suficientes para atender cualquier posible accidente o problema de salud. Independientemente tengas o no utilidades cuida mucho todo tu ser: cuerpo, mente y espíritu. Descansa lo suficiente, come sano, haz ejercicio, medita, date tiempo para conocerte mejor (estar contigo mismo), cultiva relaciones sociales y familiares sanas, de pareja, principalmente.

Paga sueldos. Recuerda más que nunca que tienes qué ajustar tus gastos personales a tu sueldo. Si observas que de plano es complicado mantener algunos empleados negocia con ellos un buen esquema de liquidación, siendo conscientes ambas partes de la situación y de los beneficios, ya que la ley del trabajo puede quebrarte en situaciones económicas complicadas.

Paga a tus proveedores. Asegura una excelente comunicación, para que cuando se requiera negociar algo se cuente con la confianza necesaria de ambas partes.

Paga tus impuestos. Aplica igual.

Las demás no aplican porque no hay utilidades.

Gastos personales

Vale la pena también tomar en cuenta las prioridades para los gastos personales:

Gastos básicos semanales. Una despensa completa y sana no debe faltar. Es muy fácil demostrar que realmente cuesta menos y toma poco tiempo preparar comida sana en casa que comprarla fuera o comer en restaurantes.

Pagos varios del hogar. Pagos de la casa, auto, energía eléctrica, internet y teléfono, etc. Siempre primero todos los pagos.

Paga tus deudas. Abona o liquida tus deudas personales. Procura comprar de contado y sólo cuando no existe otra opción compra a crédito. Si sigues estas recomendaciones, tu mismo ahorro e inversiones te darán lo suficiente para comprar de contado las cosas que vayas requiriendo.

Ahorro. Antes de tus gustos personales separa el ahorro. Recuerda, en una etapa inicial es necesario contar con 3 meses de sueldo como ahorro y como meta lograr 6. Si combinas ahorro de la empresa y personal realmente tú tendrás dinero suficiente para vivir un año después de comenzar una temporada económicamente muy complicada (6 meses por la empresa y 6 meses por tu sueldo).

Inversiones. Invierte en tangibles que crecen en valor con el tiempo y en intangibles para tu crecimiento personal (capacitación, desarrollo personal). Puedes también comenzar a generar una cuenta de inversiones, y comenzar a conocer cómo invertir en la bolsa.

Compras adicionales. Ahora sí y si te quedó dinero: ¡date uno que otro gusto!

Espero que estos consejos te sean de utilidad, ya que yo los he aprendido a la mala... y como diría mi padre: espero ya finalmente hacer lo que yo mismo escribo, especialmente en este tema de manejo del dinero, porque sé que a los emprendedores al final nos gana la emoción, gastamos en cosas que no deberíamos y luego andamos sufriendo en temporadas de “vacas flacas”...

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